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    • El regreso de la comedia indie
      Juno (Jason Reitman, 2007)


      Más o menos una vez al año, el cine indie se pone de moda con la aparición de una película que rompe taquillas y despierta pasiones allá donde pisa. American Splendor, Pequeña Miss Sunshine, u ¡Olvídate de Mí! son solo algunos ejemplos de tan fructífera corriente cinematográfica, cuya calidad ha quedado sobradamente demostrada en forma de nominaciones y premios de todo tipo, así como en el unánime respaldo por parte de crítica y público. Ahora le toca el turno a Juno, que continúa el camino de sus predecesoras (cuenta con cuatro nominaciones a los Oscar, incluyendo mejor película y guión, y es una de las películas más vistas de la taquilla estadounidense actual) convirtiéndose en el éxito (in)esperado del año.

      Dirigida por Jason Reitman, la película nos presenta a Juno MacGuff (Ellen Page, más que convincente), una colegiala de dieciséis años que se queda embarazada de uno de sus compañeros de clase (Michael Cera). Al decidir seguir adelante con la gestación, busca una pareja que adopte al bebé cuando nazca, y es así como conoce a los Loring (Jennifer Garner y Jason Bateman), matrimonio aparentemente feliz y perfecto. Pero eso depende del punto de vista en que se mire... A estas alturas todo el mundo sabe lo que una película como Juno puede ofrecer. Porque si algo caracteriza al cine independiente americano, es la excesiva semejanza entre sus producciones, principalmente a nivel visual y auditivo, aunque no dejan de parecerse entre sí muchas de las historias que en ellas se cuentan. Así, a los tres minutos del comienzo del film de Reitman, uno ya se ha hecho con el estilo indie, a través de un par de canciones acústicas a cargo de Belle & sebastian o The Kinks, unos títulos de entrada al más puro estilo American Splendor, y unos planos tan bellos y austeros como eficaces e impersonales. Lo mismo vale para los personajes y la situación en la que se ven metidos. Como ocurriera en Pequeña Miss Sunshine (por poner solo un ejemplo), nadie en Juno destaca por su heroicidad o clase, más bien todo lo contrario. Son personas normales y corrientes, cercanas, a las que les ocurre algo que bien podría sucederle a cualquiera, y como cualquiera intentan ponerle solución. Por si fuera poco, la protagonista no puede dejar de recordar a Natalie Portman en Algo en Común (no solo hablan y piensan igual, si no que hasta visten de manera muy parecida), así como el papel del podría haberlo interpretado perfectamente por Zach Braff. Entonces, ¿qué tiene esta película para haber recibido tal cantidad de halagos? Pues que, a día de hoy, la fórmula sigue funcionando a la perfección. Porque a fin de cuentas, lo que importa de una película es la historia que cuenta, y la de Juno es una fábula positiva, entretenida, y con unos personajes encantadores. Gracias a un guión brillante, a cargo de (atención al nombre) Diablo Cody, Reitman consigue una conexión inmediata con el público, que enseguida acepta las reglas del juego y se deja divertir y emocionar a partes iguales al son de una banda sonora maravillosa. Por supuesto gran parte de ese logro se debe a unos actores en estado de gracia, del primero al último, haciendo especial hincapié en la sorprendente Ellen Page, que demuestra que lo de "Hard Candy" no fue solo un soplo de inspiración, pero sobretodo en la prodigiosa pareja Loring, que para un servidor es, con diferencia, lo mejor en absoluto de la película. Habrá algunos que se quejarán de cierto agotamiento de la máquina, pero lo cierto es que más de un director quisiera lograr tanto, con tan poco. Simplemente exquisita.


      Por Carlos Giacomelli