El debutante Justin Chadwick, tras diversos trabajos no carentes de éxito en la televisión británica, da el salto a la dirección cinematográfica con Las hermanas Bolena, la popular novela publicada por Philippa Gregory en 2002 y ahora adaptada a la gran pantalla por el guionista Peter Morgan que cuenta en su haber con adaptaciones de prestigiosos títulos como The Queen (Stephen Frears, 2006) o The last king of Scotland (Kevin Mcdonald, 2006). El principal reclamo de la película es a todas luces su reparto encabezado por dos de las actrices con más talento y más hermosas de la actualidad, Natalie Portman y Scarlett Johansson secundadas por un actor de la talla de Eric Bana. El reparto lo completan Jim Sturgess, Kristin Scott Thomas, Eddie Redmayne y la española Ana Torrent en el papel de Catalina de Aragón.
El film nos muestra la historia de dos hermanas, la célebre Ana Bolena (Natalie Portman) y la desconocida, María Bolena (Scarlett Johansson), las cuales se verán inmersas involuntariamente en una dura pugna por conseguir el afecto del poderoso Enrique VIII, rey de Inglaterra (Eric Bana) empujadas por la desmesurada ambición y la codicia de una familia con pretensiones de elevar su posición en el escalafón social. En un primer momento será María quién consiga el favor del rey pero finalmente la astuta Ana cautivará al monarca pisoteando a su propia hermana y a Catalina de Aragón, la esposa legítima de Enrique, hasta ser coronada como reina de Inglaterra con consecuencias desastrosas para ella misma y para el país.

La historia y diferentes adaptaciones cinematográficas como la realizada por un joven Ernst Lubitsch (Ana Bolena, 1920) o la ganadora al Oscar a la mejor película en 1966 Un hombre para la eternidad dirigida por Fred Zinnemann, se han encargado de ofrecernos diferentes retratos sobre Ana Bolena. El que ha prevalecido a lo largo de los años ha sido el de una mujer ambiciosa que consiguió manejar a su antojo a todo un rey y alteró el futuro de Inglaterra al ser el detonante de la separación de Inglaterra de la iglesia católica de Roma con la consiguiente configuración de la iglesia anglicana y las posteriores guerras civiles por asuntos religiosos que azotaron al país.
En esta película Justin Chadwick quiere ofrecernos una visión diferente presentandonos a una gran desconocida de la historia, María Bolena, la otra Bolena. A diferencia de su hermana Ana, María no alberga maldad en su corazón y únicamente actúa movida por sus pasiones más nobles. Ella realmente ama al rey, sus sentimientos son verdaderos mientras que Ana unicamente ve en la figura de Enrique una escalera hacia su bienestar.

Utilizo esta diferenciación en los caracteres de las dos hermanas para denunciar el maniqueísmo existente en la película que entorpece la intención que puede llegar a tener el espectador de intentar conocer mejor la personalidad de los personajes, profundizar en su psiquismo, ya que éstos son completamente planos, no tienen profundidad. Un ejemplo bastante claro es el rey Enrique VIII, el cual cambia de parecer constantemente sin profundizar en el desarrollo de sus cambios, sus decisiones parecen aleatorias ya que no vemos una evolución en su persona, sencillamente es una veleta que señala en la dirección que sopla el viento. Tal vez la excepción sea Ana Bolena ya que lógicamente su personaje es el más complejo de la historia por todo lo que representa. Este maniqueísmo es más evidente en la diferenciación entre hombres y mujeres. Al principio de esta crítica he escrito que el autor de la novela es una mujer y ciertamente, eso se puede apreciar en la película. En este culebrón los hombres son representados como unos seres ambiciosos que utilizan a las mujeres para conseguir sus propósitos y capaces de cualquier cosa por el poder mientras que éstas son tratadas como unas mártires que se ven sometidas a la voluntad del género masculino. Yo no niego que en esa época las cosas no funcionasen así, pero me llama la atención que Lady Isabel Bolena (Kristin Scott Thomas), madre de las hermanas, sea la única que no apruebe la conducta de su marido y su hermano, el Duque de Norfolk y principal responsable de las maquinaciones de la familia.
Yo no soy un amante de las películas ambientadas en la época medieval ya que generalmente me resultan tediosas y poco interesantes, pero hay que alabar a Sandy Powell en el apartado de vestuario ya que consigue recrear el siglo XVI con bastante verosimilitud.
Las hermanas Bolena es una película correcta, sin más, que no pasará a la historia ni para bien ni para mal.
Por D. Sáiz