La máquina amable
Robot & Frank (2012, Jake Schreier)

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Original

          Desde hace unos años, la ciencia ficción “indie” no deja de traernos sorpresas. Condenadas a una publicidad espantosa y unas cifras modestas, aparecen año tras año, la mayoría sólo en festivales, estas pequeñas joyas con grandes ideas, poco dinero y mucho cerebro.

          “Un amigo para Frank” es una de ellas.

          Con el debutante Jake Schrerier tras la cámara y Frank Langella en estado de gracia a la cabeza, “Robot and Frank” es una película que no tiene miedo a moverse entre géneros, un tierno y divertido relato sobre la vejez, la memoria, la familia, el amor y la amistad, con robos de joyas y robots. Fantástico.

 

          Langella interpreta al Frank del título, un anciano que vive alejado de su familia, que pasa el día en la biblioteca y robando pequeñas tonterías en las tiendas locales mientras, poco a poco, va cayendo frente a los avances del Alzheimer. Para que se haga cargo de él, su hijo Hunter (James Mardsen. “The box”, 2009 ) decide llevarle un robot asistente, pese a las negativas de Madison (Liv Tyler. “El increíble Hulk”, 2008), su hija, quien no confía en las máquinas. Frank encontrará en el pequeño robot un fiel amigo, que le ayudará a recuperar la chispa perdida y con ella, las ganas de volver a su antigua profesión: ladrón profesional.

 

 

          La película, como era de esperar, es una exhibición de Langella, quien recoge el relevo de adorable cascarrabias de Clint Eastwood, cambiando el toque de tipo duro que se resigna a rendirse ante la edad de Clint por un punto de ternura y ese algo perturbador que Frank nunca puede quitarse de encima. Langella tiene para todos, y brilla, especialmente, en su  relación con Robot (interpretado por Rachel Ma y con la voz de Peter Sarsgaard. “Noche y día”, 2010) que adentra la cinta en la comedia, y con la bibliotecaria Jennifer (Susan Sarandon), en quien se encuentra el contrapunto perfecto para poner la nota romántica. Tanto Mardsen como Tyler se ven un poco desaprovechados, aunque sus papeles tengan algo de peso, da la impresión que cualquier otro podría haberlo interpretado. Sarandon, sin embargo, brilla en los pocos momentos en los que el guión le deja, siendo la única actriz que resiste sin ser absorbida por la presencia de Frank. El robot por otra parte, una mezcla entre Asimo y el Jarvis de Tony Stark, carga con la historia sobre sus hombros y añade un extra de carisma y ternura a toda la mezcla, aparte de protagonizar los momentos más cercanos a la pura comedia de la cinta.

 

          El problema de “Robot and Frank” es el problema de gran parte del cine indie: Se queda a medias. Salta grácilmente por géneros como comedia, drama, película romántica, y hasta un toque de thriller, pero no suelta una carcajada, no arranca una lágrima ni te clava a la butaca. Nos da un poco de todo, y en ningún momento baja de la línea del aprobado, nos deja la sensación de que falta algo, una dirección más clara. Más de una vez pensé en el cine de Pixar mientras veía “Un amigo para Frank”, con el que guarda no pocas similitudes, pero el cine de  John Lasseter (“Cars”, “Toy Story”) y compañía siempre mantiene un ritmo fijo de comedia-aventuras al que después cargan de matices de todo tipo; eso es lo que se echa de menos aquí. Con una dirección sencilla y una bonita banda sonora a cargo de Francis and the lights (músico para el que el director Jake Schreier solía tocar el teclado), es una película que no busca el más mínimo impacto en ninguna de sus posibles vertientes, y parece más concentrada en ser una historia agradable, amable y sencilla. Como el propio robot, quiere llevarnos por el buen camino sin sobresaltos. Y lo consigue. 

          “Un amigo para Frank”, como todas esas joyas indies, no hará mucho ruido ni nos machacarán con su publicidad. Pero nos hará pasar un buen rato y, al final, nos dejará con una sonrisa. Le falta garra, pero tiene corazón. Y eso hoy día es bastante para una máquina.




Por Isaac Mora