El prólogo más caro de la historia
Misión imposible: Sentencia mortal - Parte 1 (2023, Christopher McQuarrie)

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Original

La saga de Tom Cruise parece llegar a un fin y como colofón final nos propone dos al precio de dos, dos films que darán punto y final a la serie de películas de acción que ha sabido evolucionar, adaptarse y vencer, toda una Misión: Imposible.







Ethan Hunt, aunque lo parezca, no es inmortal y por ello tras casi tres décadas recibiendo palizas, aterrizando desde alturas de vértigo y esquivando todo tipo de armamento parece que busca un merecido descanso. Ahora bien, antes de ello, nos reserva un grand finale con una película en dos partes. He aquí la primera de nombre Dead reckoning: Part One..


La expectación ha sido máxima en los últimos meses y tras dos entregas que parecían haber sublimado el género en sí mismo, el listón estaba alto, tan alto como la altura desde donde se lanza en la enésima peripecia que Cruise se marca en el film y cuyo making off tanto encandiló a fans y amantes del cine en general. Y sin embargo, y sin que ello sirva de crítica negativa, no se ha superado y más bien el resultado de esta primera entrega más parece un prólogo larguísimo de lo que será la segunda y, esperamos, apoteósica, entrega.





Esta séptima parte de la saga tiene aciertos aunque se podría decir que, por contra, pocos remates exitosos. La trama, sin ir más lejos, es uno de sus puntos fuertes tocando un tema de rabiosa actualidad, ya que plantea como villane a una IA, una capaz de poner en jaque a todas las agencias de seguridad mundiales utilizando sus propias herramientas y artimañas tecnológicas. A nivel más de desarrollo de personajes, el hecho de dejar definitivamente claro que el equipo protagonista va más allá de las órdenes y actúan guiados por una responsabilidad elevada para con la humanidad y no en pro de los intereses de unos pocos es otro gran punto a favor. Y por supuesto, las escenas de acción están por encima de la media contemporánea, haciendo que los 163 minutos pasen volando. Sin embargo, los elementos comunes de la saga se hallan significativamente dulcificados y el film se dedica a ir colocándolos durante el metraje, con guiños a las anteriores películas, pero sin parecer querer superarlos. Cómo ejemplo de ello, la persecución en las escaleras de la Piazza di Spagna de Roma, más cercana a la comedia autóctona que propia de una película de Misión:Imposible. En ese sentido, lo más mejorable llega con la pérdida de un miembre del equipo, irónicamente en un puente (recordemos la primera entrega) donde la muerte resulta tan poco creíble como carente de justificación narrativa (sobre todo teniendo en cuenta las escenas sucesivas relacionadas).





En definitiva y retomando lo dicho, más bien parece que estamos ante una intro de más de dos horas en la que se rememora lo hecho hasta el momento, se siembran semillas y se prepara para recoger la cosecha a lo grande (hope so). No en vano, la escena de máximo riesgo con la que se nos acostumbra a abrir estas películas acontece en la parte final del film… Todo parece cuadrar.


Esperamos pues que esto solo sea un aperitivo agradable de la comida gourmet que nos espera de acción, tensión, espías y hazañas imposibles de la octava y última entrega con Cruise a la cabeza. 





Por Silvia García Palacios