NO MIRES ARRIBA
Nop (2022, Jordan Peele)

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Original

A Jordan Peele le hacía falta poco para asentarse definitivamente en el ecosistema de Hollywood. Pero Peele no sabe dar poco. "Nop", el regreso del cómico reconvertido en director, no solo lo reafirma como uno de los directores de cine fantástico más interesantes de los últimos años, también nos demuestra que está preparado para jugar en las grandes ligas.

"Nop", su tercera película, supone un importante salto cuantitativo con respecto a sus trabajos anteriores. Con un presupuesto mucho mayor – 68 millones de dólares, frente a los 20 de “Us” y los 4'5 de “Get Out” – Peele abandona la aparente austeridad del mal llamado “terror elevado” para realizar un espectáculo de ciencia ficción que mira con descaro a las aventuras Spielbergianas de hace 40 años. Todo sin perder sus señas de identidad: reivindicación racial, crítica social y un gusto por intrigar y confundir al público que se hace patente desde el enigmático tráiler y el genial título, que dice a la vez tanto y tan poco. 






Todo esto forma parte del ADN de "Nop", una extrañísima amalgama de ideas donde la ciencia ficción juguetea con el terror y la comedia negra y las señas de identidad de Peele – que vuelve a trabajar sobre su propio guión y, hoy en día es importante resaltar esto, una historia original – se muestran quizás de una forma menos explícita pero igualmente efectiva.

"Nop" nos cuenta la historia de OJ y Emerald Haywood, tataranietos del jinete protagonista de las primeras imágenes en movimiento de la historia y dueños de un rancho de caballos entrenados para el cine tras la misteriosa muerte del cabeza de familia. Cuando los hermanos descubren una amenaza en el cielo que está haciendo desaparecer a sus caballos, trazarán un plan no para acabar con ella, sino para conseguir imágenes con las que enriquecerse. Mientras tanto, su vecino, antiguo niño actor y dueño de un parque temático con un importante trauma a sus espaldas, busca su propia forma de ganar dinero con el fenómeno. Porque el espectáculo siempre es lo primero.


Y es que "Nop" es, principalmente, una sátira sobre nuestra obsesión con el espectáculo, envuelta con maestría en un espectáculo de primer orden. Desde la cita bíblica que abre la cinta haciendo alusión a este tema, a la primera escena – una historia paralela más terrorífica que la trama principal – a la última imagen tras los créditos, una invitación a visitar los decorados de "Nop" en los estudios Universal (cerrando el círculo con tal perfección que cuesta creer que no sea una broma del director), todo narra los intentos de todos los personajes por capturar, protagonizar o directamente controlar el momento asombroso o la tragedia inolvidable, cualquier cosa de la que el público no pueda dejar de hablar. Y, en última instancia, forrarse con ello.






Todo esto es un terreno de juegos perfecto para Peele, que se lo pasa bomba plagando la película de simbología que puede o no ser explicada a lo largo de la cinta y subvirtiendo los estereotipos raciales sin reiterarse demasiado en ello y colando referencias al cine y al anime (ese “Akira” slide que vemos en el trailer) para los más cafeteros. El trabajo de Peele sorprende además por su clasicismo, con ecos a Spielberg o al Hooper de Poltergeist (también a un Shyamalan que no se pierde en su propio libreto) pese a que "Nop" salta del western moderno al terror y a la comedia, siempre con un pie puesto en el sci-fi, con una naturalidad pasmosa. 


Con la estimable ayuda de Hoyte Van Hoytema, director de fotografía habitual de Christopher Nolan, Peele crea algunas estampas destinadas a convertirse en icónicas desde ya, como ese desierto  sembrado de muñecos hinchables o la “lluvia” sobre la casa de los Haywoods, momento en el que el título de la película se gana todo su sentido. A nivel visual "Nop" es una película asombrosa sin necesidad de grandes decorados fantásticos o una multitud de criaturas generadas por ordenador. Con un solo plano de una casa o una nube, Peele nos tiene clavados a la pantalla. Si quería demostrar que puede trabajar con un gran presupuesto y crear una película que funcione en el Hollywood actual sin perder ni pizca de su personalidad, lo ha conseguido de sobra.


El equipo delante de las cámaras tampoco se queda corto a la hora de demostrar su valía. Encabezando el reparto Daniel Kaluuya y Keke Palmer formando un Ying y Yang interpretativo; él contenido hasta el extremo, silencioso, pétreo, y ella explosiva y descarada, la auténtica robaplanos de la película. OJ y Emerald son las dos caras de una misma moneda, y en el fondo, en su condición de rancheros negros en Hollywood, siguen siendo unos outsiders. Si bien la interpretación de Kaluuya sorprende por su austeridad, quien acaparará todas las miradas es Palmer, auténtica revelación de la película, la cual, con una frescura que roza el histrionismo, aligera el peso de la cinta y la inyecta de energía. A su lado tenemos a Steven Yeun como Jupe, el cowboy, con un papel con mucho peso en la trama pero poco margen para el lucimiento (del que ya sabemos que Yeun es perfectamente capaz), Brandon Perea como Ángel, sidekick tecnófilo y portador de las mejores camisetas noventeras y Michael Wincott como Antlers Holst, un papel que parece hecho a medida de su presencia enigmática y voz cavernosa y mediante la cual el discurso de Peele sobre nuestra obsesión por capturar lo imposible toma dimensiones hiperbólicas. Un plantel no muy grande de personajes en los que todos aportan lo necesario a la película sin que se nos cuente de más sobre ellos, gracias a la fobia de Peele a sobre cerrar tramas, dejando así margen para que nuestra imaginación rellene algunos huecos. Todo tiene el peso que debe tener.







Era absurdo esperar de Jordan Peele un blockbuster veraniego que olvidar rápidamente y por supuesto que no es lo que nos ha entregado. El mayor presupuesto le ha sentado de maravilla al trabajo del neoyorquino, que ha sacado a relucir su lado más clásico y ha realizado una película que recuerda a esas grandes cintas que ves de pequeño y se quedan en tu cabeza durante años. Hacer eso en 2022, con personajes y criaturas de creación propia en medio de un panorama plagado de IP's y licencias que se repiten año tras año, ya sería mérito suficiente, pero es que además "Nop" es muy buena. Un neo western syfy divertido y terrorífico, lleno de detalles que empujan al segundo visionado y que funciona como un tiro. Una película que ver sabiendo lo menos posible y que recomendar con cuidado de no estropear nada. Y Jordan Peele, después de demostrar que puedes triplicar tu presupuesto y seguir siendo un outsider, se merece toda nuestra admiración. Y como hemos aprendido viendo "Nop": dejemos el espectáculo en manos de los que saben. Si no, podría salir muy mal.



Por Isaac Mora