Sección oficial de Cortometrajes de la Alternativa 24

Los cortometrajes como formato iniciático o no, son una pieza fundamental de cualquier festival. Ya sea para descubrir nuevos talentos así como una opción para consumados artistas, estas pequeñas pero importantes piezas son fuente de gran disfrute para el espectador sin prejuicios.

La sección oficial de cortometrajes de la Alternativa ha contado siempre con una selección impecable y ecléctica capaz de saciar las apetencias fílmicas de cualquier espectador y este año no ha sido una excepción.

Como viene siendo costumbre, la sección se divide en tres sesiones de cinco cortometrajes cada una en la que confluyen géneros y estilos.


Durante la primera sesión nos encontramos con buenos trabajos. Empezando con el documental de 40 minutos “Miedo”, dirigido por la colombiana Paula Ortiz Gónima y que describe verazmente cómo se enfrentan las personas de a pie al crimen extremo que les rodea y les hace vivir casi en un estado de sitio contínuo. Incapaces de confiar en la policía más que en sus propios medios, los habitantes de Cali se sienten como presas constantemente e intentan encontrar algo de paz utilizando muros, seguridad privada, perros adiestrados, vigilancia vecinal… Quizás lo que más impresione no sea el título que da nombre a este interesante proyecto, sino el tremendo choque que resulta para todos a los que esta violencia le queda muy lejana y concibe lo que está viendo como ficción, quizás nada más lejos de la realidad y nada más lejano a una vida en paz.





Cambiando totalmente de tercio se encuentra “It was still her face”. Christoph Girardet juega con las impresiones de las impresiones fílmicas, la representación de la mujer dentro del cine (sobretodo clásico) en forma de pintura, fotografía o escultura, estereotipos de existencia en la que los personajes, todos masculinos, vuelcan sus añoranzas, frustraciones, fijaciones y demás dramas para con una trama que no se desvela.

Seguimos con “Nyo Vweta Nafta” y nos trasladamos al suroeste de África para hacer un retrato algo surrealista de la juventud del lugar con un aparente hilo conector con el realizador y su búsqueda infructuosa de su pasado amical.

El apartado experimental de animación de la sesión viene de la mano de “So I dance again” y su retahíla visual de ritmos, colores y movimientos corporales. Y acabamos la primera selección con la más interesante de la jornada por motivos obvios: “Meryem”. Reber Dosky, realizador de los países bajos viaja al meollo de uno de los conflictos del momento que están provocando más vergüenza mundial. Concretamente, el cortometraje se desarrolla durante el sitio de Kobane, Siria, y está protagonizado por una de sus comandantes, una mujer que se enfrenta junto a su brigada femenina y sus compañeros combatientes a una cruel lucha por su libertad. Con un significado potente y lleno de justificación, el film muestra a una mujer llena de convicción y a un grupo de mujeres que han sabido sacar lo mejor de la realidad que les ha tocado vivir.





La segunda selección de cortos arranca con una propuesta devastadora. En “25 Cines/seg”, Luis Macias nos confronta a la destrucción de salas de cines en paralelo a la destrucción del arte en manos de una productora de productos. Mientras las imágenes de derribos de antiguos cines se suceden, la voz en off nos cuenta la relación impositiva de la empresa productora deseosa de hacerse con esta futura obra ante un director poco dispuesto a ello.

En otra línea se encuentra “Étrange dit l’ange”, una fábula conceptual en la que los contrarios patentes chocan y en donde el espectador no sabe dónde situarse. Curiosa obra francesa realizada por Shalimar Preuss.



La animación se abre camino con ánimo alegre al tiempo que reivindicativo con “J’aime les filles” de Diane Obomsawin. Ese gran trabajo juega con conceptos sencillos y algo infantilizados para darle un toque menos grave a un hecho de lo más natural que aún hoy en día es inaceptable para muchas mentes. El amor juvenil, el desamor, concretamente el lésbico. Seguimos con la experiencia visual de “The kodachrome elegies” que, como su nombre indica, es un trabajo de añoranza a ese pasado analógico lleno de recuerdos, historias e hitos personales que forman parte de la vida de todos aquellos que quedaron plasmados en película.

Cerramos la segunda sesión de cortometrajes con el relato de supervivencia a tres bandas de “Koropa” de Laura Henno. Una barca que se dedica a transportar ilegales, un niño aprendiendo su nuevo empleo conduciéndola y un adulto aleccionándolo para que se responsabilice de todo en caso de ser aprehendidos por las autoridades. Comer o ser comido.




La tercera y última sesión de los cortometrajes a competición empieza con la potente pieza “La bonne éducation”, ópera prima de Gu Yu. Este documental sigue los pasos de Peipei, la oveja negra que no es aceptada por compañeros, profesores al tiempo que es ignorada por sus progenitores. El bulling generalizado de una persona que no está motivada para seguir las normas impuestas y sufre las consecuencias de la normalidad impuesta con una entereza digna de respeto.

Seguimos con adolescentes, aunque cambiando de continente, con el trabajo del valenciano Chema García Ibarra: “La disco resplandece”. Una noche de abril, un grupo de amigos, un ambiente rural, una discoteca abandonada y una integración positiva.

Por otro lado, la contemplación del verano a través de los ojos de Mate Ugrin en “U međuvremenu” nos traslada a una ciudad, unos espacios casi despoblados, una lentitud propia del ocio.




Tras la tranquilidad del anterior cortometraje llega la reivindicativa “Lupus”, un excelente trabajo de animación del colombiano Carlos Gómez Salamanca en el que se entrevé una correlación entre lobos y humanos. Basándose en el caso real de un vigilante devorado por perros callejeros, el film lanza varias ideas como la diferencia entre clases, la destrucción de la naturaleza por la civilización cual enfermedad, la urbe versus lo rural... Todo con un estilo oscuro y efectivo.

La jornada y sección oficial da su nota final con “26 Rue Saint-Fargeau”, un interesante trabajo de la francotunecina Margaux Guillemard. El cortometraje entra en diferentes apartamentos de un mismo edificio para mostrar las diferencias dentro de las similitudes, diferentes formas de ver el mundo en idénticos continentes.





Para acabar, el palmarés de la sección ha sido el siguiente:


El Premio al mejor cortometraje para “La bonne éducation”, de Gu Yu por “por la capacidad de la cineasta de acompañar a Peipei, de retratar de forma desnuda el aislamiento y el desencaje de la protagonista en un entorno excluyente y aniquilador. Una película desgarradora y delicada”.

 

 




Asímismo, el Premio del Público de la 24.ª edición de l’Alternativa, Festival de Cine Independiente de Barcelona, es para el film “J’aime les filles” de Diane Obomsawin.





Nos unimos pues a la Alternativa con esta pequeña aportación hacia la reivindicación del cortometraje como formato artístico en sí mismo y os emplazamos a la próxima edición para disfrutar de una nueva selección.



Por Silvia García Palacios